ELIANA SIMONETTI : PINTURAS
La investigación sobre los límites
de la pintura no ha dejado de estar presente en el
desarrollo del cuadro en la pintura chilena actual.
Insistir hoy,en el contrapunto entre figuración
y abstracción, nos parece un debate superado,
más aún, cuando tanto en lo figurativo
como en lo abstracto hace ya tiempo se entrecruzan
las motivaciones matéricas, gestuales o de
imagen, para convivir finalmente, en una propuesta.
En las obras de Eliana Simonetti la materia, representando
lo físico, lo permanente, la brutal presencia
de lo táctil, es decir, la inmanencia de los
materiales desplegados, que conforman una "costra',
puesta en todos los confines del cuadro, proponen
no un despliegue bidimensional plano, sino que pasa
os a una dimensión física o, mejor,
a una dimensión real. donde la ficción
y el ilusionismo quedan anulados. En las pinturas
de gran formato de la artista se rigoriza el afán
compositivo que divide el cuadro en zonas matéricas
de gran densidad. Es como una puesta a punto de una
serie de fisicidades de gran elaboración plástica,
donde se conjugan por un lado el análisis y
rugosidad de la materia, y por otro la presencia de
métodos azarosos y accidentales, que quedan
como muestra de una suerte de residuo de la Action
Painting, donde se entra en consonancia con los acentos
físicos y atmosféricos de la materia.
En la proposición que analizamos, las diversa
materias se expanden con ritmo meticuloso, controlado,
ya que la artista predispone una metodología
analítica para distribuir las diferentes áreas
físicas con las que organiza el campo visual.
Trozos de madera y también evocando cajas en
las cuales se dispone, por ejemplo, tierra, o en otros
una materia se separa de la otra por los pigmentos
cromáticos utilizados, o en otros sacos crudos
a la manera de un tapete, organizan planos, cuadrados
o rectángulos, estructurando más una
composición geométrica que un informalismo
fuera de control.
Cada fisicidad pareciera presentarse con sus cualidades
originales, conviviendo con otras áreas en
las cuales la materia ha sido cubierta con color,
disponiéndose así un campo matérico-pictórico
que invita al espectador a entrar en la trama del
color como cita y como desplazamiento de la pintura
de caballete.
En estas obras, técnicas y materiales son reivindicados
como componentes constitutivos y no simplemente como
elementos instrumentales de la experiencia artística,
y se desarrollan según una relación
triádica hombre-utensilio-materia. Desde aquí
podemos señalar la ecuación nuevos lenguajes/nuevos
materiales, ya que estas obras no se limitan a convertirse
en un producto tradicional consagrado por la estética
del cuadro y sin estar sometidos al sistema de un
esquema rígido de exclusiones prejuiciosas.
En estas pinturas se produce una aglomeración
de materiales y sistemas manuales, donde tintas, signos,
escritura, no desdeñan ninguna experiencia
técnica o artesanal.
La experiencia cromática no se da en estas
obras desligada de la materia, más aún,
lo cromático lo entiende solidamente incorporado
en un medium dependiente del modo que este está
manipulado.
Las obras de Eliana Simonetti son una proposición
descalzada de la atmósfera general de la pintura
chilena, ya que esta en términos generales,
está en la representación, la imagen
y la expresión que fluye, fundamentalmente,
de mitologías personales. Sirvan estas pinturas
para reflexionar sobre la amplitud imaginativa y polémica
de las proposiciones que se presentan ante nuestros
ojos.
Gaspar Galaz C.
Escultor - Historiador